viernes, 3 de junio de 2016

Danzo, luego existo

Traemos la danza en la sangre. La "civilización" nos borra el sentido de la danza; aunque trata de sacarle lucro a través de discotecas y música bailable. Se nos inventan bailes, pero no danzas; porque el hombre es más valioso cuando es atomizado por la sociedad.

La danza une a las comunidades. Expresa vivencias propias de cada grupo humano. No podríamos vivir sin danzar, a pesar que negamos la posibilidad de unirnos comunitariamente y danzar. O, al menos, danzar para nuestros hermanos, amigos y vecinos. 

África nos aparece como el continente con ritmo. De allá son los orígenes de la cumbia, el mambo,el son, el merenge, la salsa; inclusive se habla que del jazz. Pero acá también tenemos nuestros propios ritmos, con tambores, pitos y  chirimías; bailados suavemente la mayor parte de veces. Al norte de nuestro continente los guerreros bailaban alrededor del fuego, en las llanuras, recordando un pasado vivido por los ancestros de cada comunidad. 

La danza. ¡Bendita seas!

miércoles, 1 de junio de 2016

El retorno - Un cuento en la noche

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
qu´es el morir.
Allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir.
    Jorge Manrique (1440 - 1479)

Hace poco moría mi amigo Andrés. Nunca le supe su apellido, hasta su muerte fue una incógnita. Nunca lo quize saber, ni le pregunté. Vivía solo, en un cuartucho arriba de una casa de una sobrina que poco se interesabe en él. Así lo parecía. No fue hasta su muerte que me enteré que su sobrina lo cuidaba por encargo de su madre muerte hacía unos veinte años antes. 

Días antes de su muerte lo encontré en una calle del centro de San Salvador. Lo invité a un cafetín, al viejo café de la 4a. Avenida, en donde se reunían los intelectuales de hace varias décadas. Hoy, el centro no es el centro de aquel entonces. Pero el café lo sirven igual que antes, sabroso. Se veía cansado, de tanto vivir, me decía siempre que le hacía la observación. En esa ocasión me contó que se sentía muy solitario, a pesar de los amigos que aún tenía y a los que solía verlos, como a mi, en esa ocasión. A su vez, también se sentía esperanzado. Le faltaba poco para el retorno, me decía. Muy poco. Anticipaba su muerte.

Es que, según me contó, hacía unos veinte años se enamoró de la que fue su amante por ratos, entre los momentos que llegaba a descansar en casa de su hermana y ella, Fátima, llegaba a visitarlo y acompañarlo en las pocas noches que se reponía del cansancio, de alguna que otra enfermedad que el hambre en la montaña le regalaba. Su hermana era la cómplice, era amiga de infancia de Fátima y cómplice de Andrés en ideas y actividades, cada uno dentro de lo que podía hacerse. 

Había encontrado su alma gemela. Pensaban en salir del país, una vez terminada la guerra, pues pensaban que no podían seguir lo que se venía. Nunca me dijo qué es lo que ellos vieron en esos momentos. Pero la violencia los persiguió. Andrés bajó de la montañan cuando todos bajaron. Fátima se perdió una noche cuando la buscaron soldados. La encontraron la mañana siguiente. Andrés lo supo un mes después. No volvió a casa de su hermana, hasta los famosos acuerdos. Y así pasó el tiempo. Volveré a verla, me dijo. Pero no en el cielo, sino acá. Naceremos nuevamente y nos volveremos a juntar, me dijo.

Cuando su sobrina lo encontró muerto, tenía una sonrisa en su rostro.

domingo, 14 de febrero de 2016

LAS REDES

El lenguaje también tiene sus trampas. Se habla de redes sociales, pero no se explica a qué se refieren al estar refiriéndose. Aparentemente, al hablar de redes sociales nos referimos a los contactos que se realizan en la Web y que, al ampliarse y multiplicarse entre los contactos individuales, se forma una basta conexión de personas que abarcan a grandes sectores sociales. Pero, en lo personal, prefiero referirme a las redes como las trampas que se fabrican para atrapar peces, desprevenidos de este tipo de artefacto y de los cuales es difícil  que se libren. Porque en un sentido bastante parecido funcionan actualmente las redes sociales, fáciles de manipular y controlar. 

Hoy se habla, por ejemplo, que la población está despertando, y que ya no confía en los políticos, por la corrupción campante de todos los políticos, de izquierda y de derecha. Es el pueblo quien tomará las riendas del poder y se pondrán gobiernos más sanos y con el enfoque hacia la sociedad entera. Al menos no lo dicen, pero lo dan a entender. Y yo creo que esto es lo más estúpido que se pueda decir. Sobre todo porque se repite que el pueblo o la sociedad no es de izquiera ni de derecha.

Ante todo hay que observar que la raíz de todos los problemas actuales, a nivel comunidades y a nivel mundial, no es la corrupción de los políticos. Ésta ha sido sempiterna, ahora más visible, pero siempre ha existido. La raíz del problema radica en aquellos que controlan y detentan el poder ecónómico. La política siempre ha estado al servicio de los sectores económicos poderosos. El juego que ahora se tiene, al acusar a los políticos, es apartar a aquellos que en algún momento fueron sus enemigos o que, a futuro, podrían volver a ser sus enemigos. No deben dejarlos progresar ...

Falta aún más reflexión ... continuaremos.

sábado, 8 de febrero de 2014

Ignorancia, inocencia, estupidez y no paramos de contar

Las elecciones presidenciales aún no han terminado, pero continúan dando el espectáculo más increíble que puede darse en un país. Y no me refiero a lo que los candidatos realizan, pues basta dar el seguimiento del candidato de la derecha para caer en la cuenta que no tiene nada que ofrecer y que su incoherencia y contradicciones no son más que el producto de la visión que tiene la clase más rica, económicamente, de nuestra sociedad. Me refiero a los cientos de comentarios estúpidos que hay en las "redes sociales" y que demuestran que la mayor parte de la gente no tiene la capacidad de análisis para escarbar sobre las propuestas, si las hay, de los candidatos.

No quiero mencionar ningún caso en particular, solamente señalar que casi todos los comentarios que se hacen en contra de alguna opinión se hacen con el hígado, no con la cabeza. Y la mayoría se basan en simples prejuicios. Funes es mujeriego, reclaman unos. O que es prepotente, otros. Y, a pesar que son cualidades personales que, siendo importantes, no son determinantes para la administración del país, que es lo que debe interesar. De hecho, si con las cualidades humanas nos tendríamos que basar para votar, no podríamos hacerlo. Al menos yo, que no juzgo a las personas sino hasta que las he llegado a conocer durante mucho tiempo y a lo largo de las distintas coyunturas que se han ido dando.

Un ejemplo de lo que se puede juzgar de una persona son los cambios de principios de filosóficos y políticos de determinados personajes de la farándula social. Algunos comenzaron en la izquierda, hoy son de derecha. Y no me trago que tienen derecho a cambiar de punto de vista. Realmente lo tienen, pero el cambio no obedece a simple cambio filosófico. Simplemente no tienen ética, ni la han tenido alguna vez, como parece. Hay principios que no pueden cambiarse a menos que haya un cambio radical de la sociedad. La nuestra no ha evolucionado mayor cosa para decir que ellos han cambiado su punto de vista porque ha cambiado la sociedad. No es un cambio evolutivo, sino que tiene que por medio están dólares y promesas de más dólares. 

sábado, 9 de marzo de 2013

Cesar Vallejo - Masa (Para Hugo Chávez)


Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar...