Pasan los años y nos vemos de pronto despidiendo a nuestros amigos y a nuestras amigas. Entonces comenzamos a recordar aquellos detalles que nos unieron y que forjaron una amistad; pero que decidimos encerrar en lo más profundo del baúl de los recuerdos para no recordar momentos crueles, en los que estuvimos en peligro.
De repente se nos viene aquellos momentos en los que sufrimos por el sufrimiento de nuestros amigos; pero que también pudo significar el fin de nuestra existencia. Tuvimos momentos tristes, de desesperación y de alegría al superar esos momentos. Para luego sufrir una desilución de no haber logrado que las cosas cambiaran.
Ahora, la gran niveladora, el ángel de la muerte, viene a reclamar, a exigir, que se cumpla el ciclo. Nos entristece; pero pronto comenzaremos también nuestra búsqueda de mejores tiempos ...
lunes, 11 de diciembre de 2017
viernes, 9 de septiembre de 2016
Estupidez
La estupidez tiene miles de caras, miles de cuerpos, infinitas formas de manifestarse. Todos los días nos enfrentamos a la estupidez, incluso, nos comportamos estúpidamente creyendo que lo hacemos en forma coherente y lógica.
La estupidez se presta para manipular a las personas, a los grupos de personas, incluso a todo el mundo.
La estupidez no nos permite ver que el emperador está desnudo.
Y como no nos impide comer,ganar dinero, fornicar, jugar futbol, no nos duele ni sorprende.
Pero también nos permite desarrollar nuestros instintos primitivos, en los que una tribu agredía a otra tribu y los aniquilaba, hasta que comprendió que los podía esclavizar. Eso fue un progreso.
Nos indigna que un expresidente se haya vuelto rico en su término presidencial y que sus amigos también hayan disfrutado de las preferencias comerciales que el poder les concedía. Y eso está muy bien. Aunque no se puede encontrar una explicación a que haya una denuncia en la que un magistrado evadió impuestos por una gran cantidad, que los está evadiendo actualmente (porque no hay ninguna acción o movimiento que diga que se ha parado la evasión, dado que las actividades comerciales de su empresa están abiertas actualmente) y que, de seguir así seguirá evadiendo los impuestos que debería pagar. Pero la fiesta con otros políticos perseguidos continúa. Esto es una estupidez, simple.
Y lo mismo se puede decir de otros temas.
Pero dominan más las agendas externas para que la gente filosofee y se sienta que con su opinión, deformada, ignorante y llena de odio, está haciendo cambios en un sistema hecho para que nada cambie.
viernes, 26 de agosto de 2016
¿Qué ver?
Para encontrar el camino en una selva tropical, de las que ya pocas están quedando, hay que tener un buen ojo para no perderse. Hay tantos árboles, arbustos, hierbas y muchos animales camuflageados. Al igual que las cosas que pasan en nuestro pequeño y triste país.
¿Qué es lo que debemos ver?
Claro que debemos ver lo que está pasando. Pero no es todo lo que sucede, ni quiere decir que se va a lograr lo que declaran los funcionarios que hoy ocupan el escenario de este circo. No me atrevería a definir qué es lo que pasa, pero tampoco creo que solamente han sido las voluntades de algunos funcionarios lo que ha decantado en el sensacionalismo de apresar a personalidades del país.
¿Qué es lo que debemos ver?
Claro que debemos ver lo que está pasando. Pero no es todo lo que sucede, ni quiere decir que se va a lograr lo que declaran los funcionarios que hoy ocupan el escenario de este circo. No me atrevería a definir qué es lo que pasa, pero tampoco creo que solamente han sido las voluntades de algunos funcionarios lo que ha decantado en el sensacionalismo de apresar a personalidades del país.
martes, 23 de agosto de 2016
Fiscalía
Las contradicciones que se dan en la sociedad nuestra se ven reflejadas en las actuaciones de la Fiscalía. Por un lado se persigue a un grupo de corruptos (que no lo serán sino hasta que se pruebe que en realidad lo son, legalmente); pero se ha dejado de perseguir otros corruptos que pudieron haberse enriquecido, robado, más que los presentes. Pero un ladrón de 1 centavo es un ladrón, lo mismo que el que roba millones, también es ladrón.
Pero perseguir el delito, comentando lo que se encontró en la casa del fulano investigado, o divulgar a la prensa de contratos encontrados no lo creo ético. No sé si esto es legal, pues no soy abogado (roba más un abogado con maletín que un ganster con metralleta, decía Don Corleone), pero me parece que es afirmar un delito fuera del juzgado.
Esperaremos a ver si no es parte de un show, o es real. Yo no me divierto, por cierto.
Pero perseguir el delito, comentando lo que se encontró en la casa del fulano investigado, o divulgar a la prensa de contratos encontrados no lo creo ético. No sé si esto es legal, pues no soy abogado (roba más un abogado con maletín que un ganster con metralleta, decía Don Corleone), pero me parece que es afirmar un delito fuera del juzgado.
Esperaremos a ver si no es parte de un show, o es real. Yo no me divierto, por cierto.
domingo, 21 de agosto de 2016
LIBRE ALBEDRÍO
Según los recientes estudios de la neurociencia se nos dice que no somos nosotros los que decidimos. Segundos antes de tomar una decisión, nuestro cerebro ya ha tomado la decisión. Solamente la seguimos. Y se nos dan muchos ejemplos, desde los más simples hasta los que, en apariencia, son más complejos por el modo en el que tomamos nuestras decisiones.
En primero lugar es el ambiente en el que vivimos el que nos hace tomar una decisión. Incide también la formación que tenemos. Un doctor tomará decisiones distintas, en cualquier circunstancia, que las que podría tomar un ingeniero. No digamos la diferencia entre un religioso y un militar. Ambos tomarán decisiones que le son pertinentes a su formación. Y si nos vamos a los ambientes, un hombre del Oriente tomará decisiones dependiendo de su cultura, distintas a las que tomaría un hombre latinoamericano.
Entonces, ¿donde queda el libre albedrío?. Decimos que lo que define al hombre es que tiene libre albedrío; él decide qué hacer, cómo hacer, cuando ... Sin embargo, sabemos que no es así.
Sociológicamente nos dicen que la propaganda, la presión del grupo nos hace comportarnos y tomar decisiones que no cuestionamos y tomamos como nuestras. No existe el libre albedrío.
Alberto Sordi, en una comedia, se transforma en un obispo que se encuentra atrapado por tres días en un ascensor de un edificio cuyos inquilinos no se encuentran debido a una temporada de vacaciones. Casualmente comparte esa desgracia con una guapa mujer. Dentro de todo lo que les sucede tienen relaciones sexuales. Sin embargo, al rescatarlos, la mujer se enorgullece de haber tenido relaciones sexuales con el obispo, a lo que el obispo le dice categóricamente que no pasó nada. Y se lanza a un discurso sobre el libre albedrío. Solamente cuando tenemos oportunidad de negarnos a nosotros mismos, a nuestros egoismos, puede hablarse de libre albedrío. Y aunque cómicamente lo dijo Sordi, lo cierto es una buena explicación del libre albedrío, puesto que no le quedó más que hacer lo que su naturaleza le pedía y no hubo oportunidad de hacer lo contrario. No se trata de escoger entre el bien y el mal, sino que solamente hacemos uso del libre albedrío cuando nuestras decisiones que se tornan en acciones se salen del marco del inconsciente, que es quien nos domina.
En primero lugar es el ambiente en el que vivimos el que nos hace tomar una decisión. Incide también la formación que tenemos. Un doctor tomará decisiones distintas, en cualquier circunstancia, que las que podría tomar un ingeniero. No digamos la diferencia entre un religioso y un militar. Ambos tomarán decisiones que le son pertinentes a su formación. Y si nos vamos a los ambientes, un hombre del Oriente tomará decisiones dependiendo de su cultura, distintas a las que tomaría un hombre latinoamericano.Entonces, ¿donde queda el libre albedrío?. Decimos que lo que define al hombre es que tiene libre albedrío; él decide qué hacer, cómo hacer, cuando ... Sin embargo, sabemos que no es así.
Sociológicamente nos dicen que la propaganda, la presión del grupo nos hace comportarnos y tomar decisiones que no cuestionamos y tomamos como nuestras. No existe el libre albedrío.
Alberto Sordi, en una comedia, se transforma en un obispo que se encuentra atrapado por tres días en un ascensor de un edificio cuyos inquilinos no se encuentran debido a una temporada de vacaciones. Casualmente comparte esa desgracia con una guapa mujer. Dentro de todo lo que les sucede tienen relaciones sexuales. Sin embargo, al rescatarlos, la mujer se enorgullece de haber tenido relaciones sexuales con el obispo, a lo que el obispo le dice categóricamente que no pasó nada. Y se lanza a un discurso sobre el libre albedrío. Solamente cuando tenemos oportunidad de negarnos a nosotros mismos, a nuestros egoismos, puede hablarse de libre albedrío. Y aunque cómicamente lo dijo Sordi, lo cierto es una buena explicación del libre albedrío, puesto que no le quedó más que hacer lo que su naturaleza le pedía y no hubo oportunidad de hacer lo contrario. No se trata de escoger entre el bien y el mal, sino que solamente hacemos uso del libre albedrío cuando nuestras decisiones que se tornan en acciones se salen del marco del inconsciente, que es quien nos domina.
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